Hay cultura, pero hay mucho más: Sus diversas ofertas crean ocasiones para encuentros, abren nuevas perspectivas y proporcionan orientación en la vida cotidiana. Sus fuerzas centrífugas tienen un efecto positivo en el desarrollo personal, así como en la cohesión social. Por lo tanto, la participación cultural es un derecho humano consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
El arte y la cultura son hijos de la libertad. Para desarrollarse y desarrollarse, el paisaje cultural de Wiesbaden debe preservarse en su diversidad y protegerse contra cualquier influencia política.

