La diversidad es nuestra fuerza. En un mundo cada vez más interconectado, defendemos una sociedad en la que todas las personas, independientemente de su origen, religión, género, identidad sexual o discapacidad, puedan participar en pie de igualdad. Nos oponemos firmemente a la discriminación y la exclusión. Vemos la integración como un proceso recíproco que permite la participación y crea cohesión.
Estamos comprometidos con una política que ve la diversidad cultural como un enriquecimiento y la promueve activamente. A través de medidas específicas, queremos reducir las desventajas estructurales y crear igualdad de oportunidades para todos. Porque solo una sociedad inclusiva que respete las diferencias y fortalezca los puntos en común puede enfrentar los desafíos de nuestro tiempo.
Una coexistencia exitosa en la diversidad depende del respeto mutuo y la tolerancia. El marco lo establece nuestra Ley Fundamental y las normas de convivencia democrática.

